GOSFORD PARK

cómo me cautiva a mí eso de la aristocracia! Ese universo del “dolce far niente” rodeado de lujos, de arte y glamour… Qué lástima vivir hoy la era de la mediocridad más descarada y altanera! A eso debo considerar triunfo democràtico y justo?
Qué mala sombra que yo haya nacido plebe con alma y gustos de noble!
No bromeo en absoluto. La democratización parece que inevitablemente haya conllevado a la masificación, y esta a la devaluación de todo: hablamos fatal, no hay buenos modales ni reglas convencionales para convivir, proclamamos la intimidad a los cuatro vientos, abunda el mal gusto, se pierde la elegancia en gestos, atuendo y palabras…
La clase obrera, los pobres de entonces, son tan distintos! Estoy, cómo no, a favor de la igualdad, de los derechos, de la justicia social, sin embargo, algo ha fallado, o no? Porque la injusticia y las diferencias se acrecentan hoy sin que esté clarito dónde están “los malos” que mandan y dirigen de verdad.
Mi abuelo paterno era aristócrata, no trabajó nunca, vivía de las rentas de sus propiedades. Se crió y educó en Francia, país al que admiraba. Lo que no soportaba era a los nuevos ricos, a la burguesía mayoritariamente inculta y pesetera a más no poder… No entendió ni se adaptó al cambio y, evidentemente, poco a poco lo perdió todo manteniendo una dignidad encomiable, aunque en esa casa se pasara hambre.
Hablemos, amigos, de lo perdido y lo ganado. Me diréis que “los de abajo” vivían esclavizados, que no tenían futuro. Ojala pudieran decirnos qué preferirían viendo el panorama actual de los que hoy serían sus paralelos.
Hablamos el domingo!
Reino UnidoJulian Fellowes
Patrick Doyle
Andrew Dunn
USA Films, Capitol Films
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